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OJO POR OJO EN EL MEDIO ORIENTE

  • Foto del escritor: Jorge B
    Jorge B
  • hace 4 días
  • 5 min de lectura

Actualizado: hace 2 días



Jorge Garcés B.

 

 

El entierro del ayatolá Alí Jamenei, el líder supremo de la República Islámica de Irán dejó al mundo occidental en shock. En Teherán salieron a las calles entre 12 y 15 millones de personas y en total juraron vengarse unos 40 millones de chiitas repartidos en Irán, Pakistán, China, Turquía, Tayikistán, Armenia, Yemen e Irak.

 

Lo cierto es que la tregua entre Estados Unidos (EUA) e Irán sólo duró 22 de los 60 días pactados y como los países del Golfo Pérsico consideran a Irán como su principal enemigo, intentaron sin éxito junto a EUA presionar al Sultanato de Omán para que abriera un corredor en el estrecho de Ormuz, aunque esas aguas fueran menos profundas o de menor calado que las de Irán. No obstante, para controlar el estrecho de Ormuz es indispensable controlar al mismo tiempo los corredores del norte de Irán y del sur de Omán. De lo contrario, los iraníes siempre tendrán una enorme ventaja geográfica para sabotear la navegación.

 

Por si fuera poco, mientras el estrecho de Ormuz se encuentra nuevamente cerrado, en estos momentos hay un enfrentamiento entre Irán, Arabia Saudita y Turquía en el Líbano. Irán es Hezbolá en cuerpo ajeno. Arabia Saudita es pro-occidental y Turquía es miembro de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). La ubicación geográfica de Turquía es muy interesante, porque une a Europa con Asia, pero su rol fronterizo con Irak y Siria despierta toda suerte de tensiones diplomáticas y produce una profunda desconfianza en la región. Además, se murmura que Turquía podría ser el próximo objetivo militar de Israel.

 

Para colmo de males, se está hablando de la balcanización del Golfo Pérsico. Tal y como sucedió en Sudán, frontera con Egipto y en Somalilandia. El hecho es que los israelís llevan años buscando la balcanización, tanto del Líbano, como de Irán y, aunque Pakistán no tiene relaciones diplomáticas con Israel, es vox populi que a los pakistanís les interesaría quedarse con el norte del Líbano, especialmente con Trípoli, la segunda ciudad más grande y de mayoría sunita (por favor no confundirla con la capital de Libia, aunque ambas se llamen igual y las dos sean grandes e históricas ciudades del Mediterráneo).

 

Cabe agregar que las fuerzas rebeldes de Yemen (los hutíes) atacaron el aeropuerto internacional de Abha en el sur de Arabia Saudita. Los hutíes no controlan todos los mares, pero pueden hacer mucho daño en el mar Rojo y también practican el “tit for tat” o el ojo por ojo y el diente por diente. Por otra parte, Siria se encuentra en una etapa de transición desde la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024. Además, hay regiones del país donde la guerra no ha terminado y la población está muy empobrecida.

 

Vale la pena señalar que, Turquía y Rusia tienen una frágil, aunque estratégica alianza en Siria para tratar de estabilizar el país y detener el separatismo kurdo, pero en el Cáucaso, en las montañas entre el mar Negro y el mar Caspio, Turquía apoya a Azerbaiyán mientras que Rusia respalda a Armenia. Todo lo anterior demuestra que el presidente Donald Trump y sus asesores confundieron al Golfo Pérsico con el Caribe y explica porqué los expresidentes Clinton, Bush, Obama, Biden y los países miembros de la OTAN no quisieron involucrarse en la guerra contra Irán.

 

Ahora bien, dicen que Israel es más poderosa por fuera que por dentro y tienen razón. También dicen que por ahora no importa el precio del petróleo sino las reservas de petróleo, pero que cuando se acaben las reservas, automáticamente se van a volver a disparar los precios. Entre otras cosas, porque no hay fuerza militar en el mundo que pueda controlar los 1.500 kilómetros que tiene Irán con el estrecho de Ormuz. Todo lo contrario, me informan que Irán va rumbo en cualquier momento a poner tropas en Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.

 

Por otra parte, la única manera para que Trump no pierda las elecciones del próximo 3 de noviembre es fabricando un autoatentado o invadiendo a Cuba; y Netanyahu también va rumbo a perder las elecciones del 27 de octubre con un general que fue jefe de las Fuerzas Armadas y que es mucho más radical y sanguinario que él. Al mismo tiempo, hay que introducir en la ecuación geopolítica a las elecciones generales de Brasil a comienzos de octubre, a la elección del nuevo primer ministro del Reino Unido a más tardar en septiembre y a las elecciones legislativas en Rusia.

 

Las elecciones legislativas en Rusia son más un proceso político administrativo para la permanencia del régimen que cualquier otra cosa. Sin embargo, Putin ha perdido popularidad y cada vez se le exige más mano dura en la invasión de Ucrania y contra los países miembros de la OTAN. Por lo tanto, Putin debe estar algo incómodo y un tanto preocupado por la estabilidad de la Federación Rusa.

 

Adicionalmente, el lenguaje y las amenazas también están escalando. EUA e Israel insinuaron o dejaron abierta la posibilidad de lanzar bombas nucleares tácticas contra Irán, ignorando que la radiación podría afectar al mar Pérsico, al mar Caspio y a la frontera norte que Irán tiene con Rusia. Las bombas nucleares tácticas son menos poderosas y más precisas que las estratégicas y esto es lo que en Israel denominan como “el caos controlado” para supuestamente asegurar su supervivencia física en la región y lo que supondría la “estabilidad estratégica” para que EUA siga siendo el único imperio en el mundo. ¡Cuán equivocados están!

 

Pero la respuesta de Irán no se hizo esperar y atacó una planta desalinizadora en Kuwait a manera de advertencia. Los iraníes advirtieron que, de ser atacados nuclearmente, atacarían todas las plantas desalinizadoras del Golfo Pérsico. Son más de 400 plantas desalinizadoras que producen el 40 por ciento del agua desalinizada del planeta y por lo tanto, destruirlas generaría una crisis humanitaria de proporciones bíblicas.

 

En otras palabras, el memorando de entendimiento está muerto o nació muerto y una bomba nuclear contra Irán dejaría a 100 millones de personas en el Golfo Pérsico sin agua potable. Por ejemplo, el 90 por ciento del agua de Kuwait proviene del mar y sin las plantas desalinizadoras cualquier país del Golfo Pérsico se quedaría sin agua en cuestión de días. Como puede verse, esto no tiene una solución militar y una ocupación de EUA en el estrecho de Ormuz tampoco sería sostenible en el tiempo.

 

Por último, Irán es uno de los tres pilares de la construcción euroasiática. Es un dique que separa a Occidente de Rusia y China. Geográficamente está en medio de todo. Une a China con Europa. Tiene un tren que conecta al Océano Índico con el mar Báltico y tiene toda la energía (gas y petróleo) que necesitan países como China, India, Corea del Sur y Japón para subsistir. Continuará…

 

 
 
 

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