MILONGA, CARRETILLA Y FERRANELE
- garcesbjorge
- 6 feb
- 4 Min. de lectura
Jorge Garcés B.
Dicen que un medio de comunicación también es lo que no publica. Afortunadamente, la línea editorial dejó de ser un tabú para convertirse en una identidad mediática. De cualquier manera, yo trabajo para ustedes y para la vocecita que todos llevamos dentro. Ahora bien, la verdad es que nunca escribo sobre ficción ni siquiera cuando hago poesía, porque las realidades del sur superaron la ficción hace mucho tiempo.
No obstante, entiendo que los lectores son más inteligentes que yo, que la verdad no existe y que la razón dejó de ser razonable, porque sus juicios parecen provenir de una logia de masones. Así que el periodismo es un acto de fe, pero también de resistencia y el periodista debe tener un profundo compromiso ético para desafiar la mentira, el consumismo informativo y el poder.
Lo cierto es que cada vez hay más hechos noticiosos moviendo los hilos del mundo, pero las nuevas generaciones ya no quieren leer, porque prefieren mil veces los podcasts. En consecuencia, se está transformando la imprenta, la radio y se encuentra en decadencia el papel. Entre tanto, no es Trump el que está cambiando el orden mundial. Es el nuevo orden mundial quien llevó al magnate por segunda vez a la Casa Blanca para que siguiera persiguiendo migrantes.
Es decir, a personas que sólo están buscando oportunidades y huyéndole a la violencia, los conflictos y a la pobreza extrema de sus países de origen. Por si fuera poco, los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), ahora andan esposando a niños indefensos para llevarlos ante los jueces sin sus padres, un abogado o un adulto responsable que los asista.
Sin embargo, es la Inteligencia Artificial (IA) la que representa al nuevo depredador en la Tierra. Lo que está por verse es el alcance de su conquista y dominación sobre los seres humanos y nuestros recursos naturales, dada su insaciable demanda energética. Por lo pronto, ya sabemos que la inteligencia no estaba en la acumulación de conocimientos sino en la percepción.
“La percepción es el proceso cognitivo de captar, interpretar y dar sentido a la información sensorial del entorno, transformando estímulos en una experiencia significativa y organizada”. Esto involucra la ética; la cultura; las emociones; la empatía; la creatividad; el pensamiento crítico; la adaptabilidad; la comprensión del mundo y la IA no puede reemplazar la combinación que logran todas estas habilidades en los seres humanos.
En otras palabras, la verdadera inteligencia nunca estuvo en el conocimiento científico, en la física cuántica o en las matemáticas puras como creíamos, porque eso fue lo primero que la IA pudo resolver con creces. De modo que, la percepción no sirve para sacar buenos puntajes en el ICFES (Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación) o SAT (Scholastic Assessment Test), pero es la capacidad cognitiva y funcional más valorada en la segunda década del siglo XXI por las grandes y más poderosas corporaciones del mundo.
Por lo tanto, ya nada es ni será como antes y la confusión informativa nos mantiene a más de uno en vilo, porque todo se está transformando para tratar de descifrar lo que está pasando en el planeta. Para algunos estamos ante el fin de un cuento de hadas, pero para otros el mundo simplemente se encuentra en una etapa de transición. Ciertamente, el mundo está por partes reorganizándose, pero también por partes en disputa, porque el derecho internacional dejó de garantizar la paz, la seguridad, la cooperación y ya no tiene la capacidad de proteger los derechos humanos.
Por lo tanto, el multilateralismo necesita reconstruirse y América Latina debería actuar en bloque para poder navegar en tiempos donde lo que impera son las relaciones de fuerza y las transacciones de poder sin ninguna moral, sentimiento de hermandad o compasión por el más débil. En otras palabras, el mundo no está en venta, pero se está repartiendo a la brava. Por ejemplo, ¿Taiwán para China, Ucrania para Rusia y toda América más Groenlandia para Estados Unidos?
La verdad es que Naciones Unidas nunca pudo detener los conflictos de baja intensidad o las guerras irregulares al interior de los países e incluso estos brotes de violencia aumentaron después de su fundación en 1945, pero para colmo de males ahora tampoco está pudiendo frenar las guerras entre naciones. Entretanto, la soledad de América Latina y la epistemología del sur siguen siendo absolutamente irrelevantes para el mundo, precisamente por la ausencia de una posición geopolítica que trabaje en bloque.
Dicho de otra forma, estamos lejos de descolonizar el saber, reinventar el poder, recrear la razón y de transformar socialmente nuestros países mediante revoluciones tranquilas que mejoren nuestra calidad de vida o bienestar sin poner en riesgo a las democracias en las posteridades del Sur Global. Por lo tanto, necesitamos crecer sin hacer tanto ruido y aumentar la productividad para redistribuir la riqueza. De lo contrario, vamos a seguir socializando pobrezas y desaprovechando la oportunidad de ser parte de Occidente sin todavía ser completamente occidentales.








El 2026 será un año intenso!!