IRÁN: REPORTAJE ESPECIAL
- Jorge B
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Jorge Garcés B.
Todo parece indicar que Estados Unidos (EUA) volverá a agredir militarmente a Irán, pero esta vez para tratar de forzar un cambio de régimen. Lo cierto es que, de un tiempo para acá, los estadounidenses vienen financiando a las células del terrorismo sectario, que se apoyan en las minorías étnicas asentadas hace siglos en la tierra de los arios o en la tierra de los nobles para hacerlos pelear. En Armenia y Azerbaiyán, ambos países limítrofes al norte de Irán, también hay fuerzas externas conspirando para balcanizar esta República Islámica, aprovechando que sus élites se encuentran divididas.
Dicho esto, a continuación intentaré explicar cuándo creo que Estados Unidos atacará militarmente a Irán. Cuáles son las probabilidades de éxito de una eventual operación militar, cuáles podrían ser las consecuencias, los riesgos para el mundo y la región. En estos momentos, por ejemplo, EUA está haciendo un importante despliegue militar en Portugal, Chipre, Jordania y en todas las monarquías del Golfo Pérsico (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Omán y Bahréin).
Algunos antecedentes inmediatos para tener en cuenta sobre el papel son los siguientes: la Revolución de Colores en el 2009, la Guerra de los 12 Días en junio de 2025 y el reciente bombardeo de EUA a las plantas o reactores nucleares de Irán. Lo cierto es que fracturar a los iraníes es sumamente fácil, porque ya están fracturados. Por un lado, están los kurdos, que son el mayor pueblo del mundo sin un Estado nación propio. Por otro lado, están los saffaríes, que son la primera dinastía de Irán. También se encuentran los turcomanos, que son básicamente nómadas y los baluchis que son musulmanes sunitas. Pero también están Hezbolá y los hutíes, partido y partidarios de Dios, que se reactivarían en un santiamén ante la más mínima agresión por parte del imperio, porque no le tienen miedo a morir y mucho menos a morir defendiendo su región.
Ahora bien, si EUA quiere forzar un cambio de régimen necesitaría de un tercer y hasta un cuarto portaviones, porque Irán tiene amigos y es muy grande. Así que cualquier ataque aéreo deberá ser fulminante y máximo de tres días. Menciono lo anterior, porque China viene proporcionándole radares e inteligencia satelital para que pueda monitorear los movimientos de Washington en la región. Al mismo tiempo, se calcula que ya hay unos 100 mil equipos de Starlink o internet satelital distribuidos en el área de operaciones.
Por consiguiente, así como Europa ayuda militarmente a Ucrania sin atacar directamente a Rusia, los chinos junto a otras naciones están haciendo lo mismo con Irán. Esto se conoce como la guerra proxy. Se trata de una intervención militar indirecta para ayudar a terceros en un conflicto bélico. Cabe agregar, que después de la Guerra de los 12 Días, Irán está más fuerte que nunca. La transferencia en tecnología y armamento militar por parte de China, Rusia, Corea del Norte, Pakistán y Turquía ha sido significativa.
Entre otras cosas, porque a los turcos no les conviene la balcanización de Irán ni otro enclave kurdo en el norte y a Pakistán tampoco le conviene un Baluchistán al sureste de la tierra de los arios. Los baluchíes y el gobierno de Pakistán tienen un conflicto de larga data por el control de una provincia extensa y muy rica en recursos naturales (conflicto de Baluchistán). Además, Irán es el nudo que estructura a toda Eurasia. Es decir, a China, Rusia, India, Turquía, Kazajistán, Georgia, Armenia, Azerbaiyán y Chipre. Algunos expertos también incluyen en esta lista a Moldavia y Bielorrusia.
Por lo tanto, China también viene suministrándole misiles hipersónicos y antibuque a los iraníes. Estos misiles no tienen la capacidad de hundir un portaviones, pero lo pueden dañar considerablemente y provocar una respuesta militar desmedida o semejante a la que sufrió Japón tras el ataque a Pearl Harbor.
Al mismo tiempo, Israel debería prepararse para aguantar una lluvia de misiles sin precedentes, en caso de que la intervención militar de EUA no sea lo suficientemente contundente y las horas del bombardeo se conviertan en semanas o meses. Israel es un país militarmente indefendible. Es más pequeño que la comunidad autónoma de Galicia. El 60 por ciento de su territorio es un desierto (Néguev) y toda su población está concentrada entre el norte de Gaza y Haifa sobre el mar Mediterráneo.
Además, una eventual destrucción de su base nuclear situada en Dimona, en el desierto de Néguev, crearía un Chernóbil que lo borraría del mapa junto a Gaza y Cisjordania. Claro está, que Israel también tiene seis submarinos clase Dolphin I y II en el Mediterráneo y más de 90 ojivas nucleares con qué destruir al Medio Oriente si quisiera.
Sin embargo, no creo que EUA vaya a atacar antes del 19 de marzo, porque estamos desde el 17 de febrero en el Ramadán. Es decir, en el período más sagrado para los musulmanes. En la Primera Guerra del Golfo también se evitó coincidir con el calendario lunar islámico, precisamente para evitar un conflicto religioso. En todo caso, esto le proporciona tiempo valioso a EUA para acumular más capacidad de fuerza en la región.
Sin embargo, una guerra con Irán también podría salirse de control, afectando a Turquía, al Cáucaso y a todas las monarquías del Golfo Pérsico, donde se concentra entre el 20 y el 30 por ciento de los hidrocarburos del mundo. En otras palabras, Irán podría cerrar el estrecho de Ormuz en un segundo si quisiera y esto significaría que todo el gas y petróleo de la región dejaría de fluir, generando una crisis energética global. De hecho el pasado 21 de febrero, Irán cerró por unas horas la puerta del Golfo Pérsico para demostrar lo que sería capaz de hacer.
De todas formas, EUA es una República oligárquica como cualquier otra, pero con una capacidad militar que no tiene ninguna otra República. Esto le permite comportarse como policía, pirata, imperio o simplemente como reconstructora de todo lo que destruyen sus élites globalistas (banqueros y el complejo industrial militar) a más de 5.600 millas de distancia. No obstante, las élites que gobiernan a Irán no son las únicas que se encuentran divididas, porque también hay una fractura al interior de las élites occidentales. Es tanta la ambición, la codicia y la diversidad de intereses en juego, que hace rato se vienen sacudiendo las placas tectónicas del bloque anglosajón.
Entre tanto, EUA se niega a devolver la isla Diego García, ubicada en el archipiélago de Chagos en el Océano Índico, donde tiene una base militar estratégica para lanzar operaciones en el Oriente Medio. La isla ha sido utilizada como base militar de EUA y el Reino Unido desde la década de 1970, pero en mayo de 2025 los británicos firmaron un tratado para transferirle la soberanía del archipiélago de Chagos a la República de Mauricio, bajo un arrendamiento o comodato de 99 años con una opción de prórroga de 40 años adicionales.
Por supuesto, que el presidente Trump se niega a devolver lo que en Norte América se conoce como la “Huella de la libertad”, situada al noreste de Madagascar y al sur de la India, porque este país insular y africano es absolutamente clave para controlar a África y Eurasia. En otras palabras, para controlar a más del 70 por ciento de la población mundial, incluyendo a China, Rusia y la India. Como puede comenzar a verse, el mundo está atravesando un momento mucho más complejo y peligroso que el vivido con la crisis de los misiles en la Cuba de los Castro en 1962.
De ahí que, no se haya renovado el tratado New START (Strategic Arms Reduction Treaty), el más reciente pacto militar entre EUA y Rusia y que expiró el pasado 5 de febrero de 2026. Esto significa que la única manera de verdaderamente estar a salvo en el mundo de hoy es con la disuasión nuclear. Por lo tanto, algunos expertos en geopolítica consideran que sería conveniente para EUA comenzar a reagrupar sus fuerzas, porque tiene sobreextendido al ejército y ya no puede dominar el espectro completo como antes. Otros agregan que EUA ya no necesita tener 100 mil soldados en Europa y más de 900 bases militares alrededor del mundo, porque es muy costoso de sostener y, porque es una estrategia militar que no se ajusta a la nueva realidad geopolítica del mundo ni mucho menos a las guerras modernas.
En todo caso y en estos precisos momentos, el 40 por ciento de la flota naval del imperio se encuentra frente a las costas de Irán. En una región que reúne cinco mares (Mediterráneo, Rojo, Negro, Caspio y Arábigo), el estrecho de Ormuz, el estrecho de Bab al-Mandb Strait, que separa al Cuerno de África (Etiopía, Somalia, Eritrea y Yibuti) de la Península Arábiga en el continente asiático, el Canal de Suez y el 20 o 30 por ciento de los hidrocarburos del planeta. En otras palabras, el precio del barril de petróleo superaría fácilmente la barrera de los 150 dólares si algo llegara a salir mal.
Cabe reiterar que, EUA quiere cambiar el régimen de Irán, pero no sin antes tumbar a la Revolución Islámica. Mis fuentes me dicen que desde hace un mes en Teherán se vive una calma chicha. Lo interesante de todo este asunto es que las operaciones militares de EUA casi siempre se realizan de noche y cuando hay Luna Nueva o novilunio, porque es cuando la noche es más oscura. Actualmente, estamos en Luna Creciente y la próxima Luna Nueva será el 19 de marzo, coincidencialmente cuando termina el Ramadán.
Por lo tanto, una agresión militar a Irán debería darse entre el 19 de marzo y el 30 de mayo, porque el 11 de junio comienza la Copa Mundial de Fútbol y el presidente Trump querrá tener este problema resuelto. Además, EUA no le interesa ocupar a Irán, porque necesitaría más de 600 mil hombres y meses para conseguirlo. De tal manera, que una eventual intervención militar debería traducirse en un descomunal bombardeo aéreo que tarde horas o máximo días.
Por otra parte, se calcula que Irán tiene alrededor de 80 mil drones, tres mil misiles balísticos o de crucero y algunos misiles hipersónicos, que podrían hundir perfectamente un destructor o dañar un portaviones sin ningún problema. Y se necesitan dos misiles Patriot de los 90 que lleva cada destructor de EUA para neutralizar un misil balístico o hipersónico. Esto va a obligar a los destructores de la marina estadounidense a no acercarse demasiado a las costas de Irán, impidiendo que puedan lanzar sus misiles Tomahawk, aunque el 35 por ciento nunca den en el blanco.
Sea como sea, EUA ya perdió el factor sorpresa, porque ningún país moviliza el 40 por ciento de su fuerza naval sin ser visto o para hacer nada. Así que algo tendrá que pasar, especialmente después de escuchar anoche el Discurso del Estado de la Unión. Ojalá el presidente Trump y el régimen de Irán acuerden, por ejemplo, que EUA realiza una demostración de fuerza simbólica e Irán acepta enriquecer sólo hasta el 6 por ciento el uranio para sus reactores más avanzados y que renuncia a la fabricación de armas nucleares.
De lo contrario, Estados Unidos va a tratar de que haya un cambio de régimen para modificar el sistema legal, darle un vuelco a las normas sociales, liberar a las mujeres y asegurarse de que cese la constante amenaza nuclear sobre la tierra ancestral del pueblo hebreo. Continuará…




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