TRUMP NECESITA LA PAZ Y NETANYAHU LA GUERRA
- Jorge B
- hace 2 días
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Jorge Garcés B.
Hay tres “Líbanos” y tres “Beiruts”, geográfica, religiosa y militarmente. En cuanto al Líbano, los sunitas están al norte en las ciudades costeras de Trípoli y Sidón. Los cristianos se encuentran en la zona central y montañosa del país y en el sur se ubican los chiitas en la región de Baalbek. Con respecto a Beirut, en el oeste y en los suburbios del sur están los chiitas bajo el control de Hezbolá. Al este están los cristianos y en el centro de la capital viven los sunitas entre los edificios gubernamentales. Así las cosas, al Líbano lo patrulla el ejército libanés, pero hay zonas ocupadas por las tropas de Israel, disputándose las áreas controladas por Hezbolá.
Dicho esto, no creo que Israel vaya a respetar la tregua con el Líbano. Entre otras cosas, un ministro del gobierno de Israel acaba de decir que por cada madre que llore en Tel Aviv, llorarán mil madres libanesas. Además, para que Netanyahu gane las próximas elecciones generales del 27 de octubre, el primer ministro necesitará mantener el frente de guerra abierto. Y la razón es muy sencilla, porque Netanyahu es mucho más moderado que los miembros de la oposición y, porque la opinión pública en Israel está cada vez más radical y exigen mano dura.
Esto significa que Netanyahu va a terminar arrastrando a Trump a una guerra contra Irán y que el actual estado de cosas sólo se resolverá por la vía militar. En otras palabras, la famosa tregua de los 60 días es para que todas las partes ganen tiempo y para que, por ejemplo, aumenten las reservas de petróleo y reduzcan el consumo del crudo en sus países. Esto incluye a China y a todo el Sudeste Asiático.
Por lo tanto, el principal escollo para resolver este berenjenal se llama Israel, porque el estrecho de Ormuz es la yugular de Occidente y la bomba nuclear iraní. Mejor dicho, hace rato que Irán ganó la guerra, aunque el presidente Trump intente maquillarlo mediáticamente. Es más, pareciera que Estados Unidos se hubiera convertido en un vasallo de Israel. Lo cierto es que los israelís continuarán saboteando cualquier posibilidad de paz en el Medio Oriente e Irán va a perder la paciencia.
Otro punto para anotar es que en el sur del Líbano la guerra sigue igual y nada ha cambiado. Subrayo esto, porque el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán nació muerto. Es decir, que depende de un tercero que se llama Israel y de una guerra perpetua o al menos de una guerra hasta que se celebren las elecciones generales del 27 de octubre en Tel Aviv. Otra hipótesis sugiere que el memorando de entendimiento es tan leonino para los intereses de Estados Unidos, que no importa lo que diga ese papel, porque el presidente Trump no piensa cumplirlo.
De tal manera, que la pausa u hoja de ruta de 60 días es definitivamente para que todas las partes se preparen para la guerra y no para resolver las tensiones geopolíticas o negociar la paz definitiva. Sin embargo, mientras Netanyahu necesita estar en guerra para las elecciones de su país, Trump necesita hacer la paz y normalizar las cosas en el estrecho de Ormuz antes del 3 de noviembre, porque se disputará con los demócratas 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado para determinar la nueva composición del Congreso de los Estados Unidos.
Por lo pronto, el frente de guerra libanés seguirá abierto y el memorando de entendimiento seguirá sin obligar legalmente a las partes a cumplir lo pactado (no es vinculante), porque está lejos de tener el mismo vigor de un tratado. Cabe añadir que es humanamente imposible desminar el estrecho de Ormuz en 60 días e Irán seguirá cobrando una especie de peaje, de servicios de navegación o servicios náuticos y los barcos que no lo paguen serán hundidos.
Para concluir, la navegación por el estrecho de Ormuz se normalizará cuando Irán lo decida y no cuando Washington lo exija. En el ínterin, Estados Unidos continuará perdiendo la confianza de sus aliados. Hace rato perdió la confianza de los países miembros de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y ahora está perdiendo la confianza de sus aliados en el Golfo Pérsico, porque la guerra contra Irán los está perjudicando enormemente. Los ataques iranís han impactado infraestructuras civiles y energéticas en Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, afectando aeropuertos, hotelería, turismo y el comercio de toda la región.




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