EL MUNDO DEL FÚTBOL
- Jorge B
- hace 5 días
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Jorge Garcés B.
La FIFA tiene más países asociados que Naciones Unidas (211 vs 193). “El fútbol es lo más importante de lo menos importante”, según el exfutbolista y técnico argentino, Jorge Valdano. Lo cierto es que el fútbol es la competencia deportiva más popular del planeta y ha sabido crear un nacionalismo banal para la manipulación de las masas. Además, internacionaliza lo que nacionaliza y viceversa. Así mismo, nutre el comercio, incentiva el consumo y proyecta conflictos e identidades mientras distrae, confronta, une, divide, entretiene y engaña. De tal manera, que el fútbol puede ser elemental, primario y simple o una ciencia sobre las diferentes formas de ganar y hacer dinero.
Todos creemos saber de fútbol y de política, pero en realidad sabemos muy poco sobre la geopolítica del fútbol. Sin embargo, todos los deportes son geopolíticos o están geopolitizados. Actualmente, el mundial de Estados Unidos (EUA), México y Canadá o el mundial T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) es el primero que se hace en bloque y en un momento geopolítico bastante complejo. Por ejemplo, se le prohibió la entrada a EUA a un árbitro somalí por sus presuntos vínculos con organizaciones terroristas, a pesar de haber sido considerado el mejor árbitro de África en el 2025.
Entre otras cosas, EUA hace rato viene detrás de balcanizar a Somalia, porque la región de Somalilandia al norte de este país africano se volvió un Estado de facto independiente desde 1991 e Israel lo reconoció diplomáticamente. Además, Somalia tiene la costa más larga de África, controla la entrada al estrecho de Mandeb, al mar Rojo y las rutas marítimas que conectan a Europa con Asia.
Ahora bien, las desobligantes restricciones migratorias también afectaron a la delegación de Irán por obvias razones (la guerra), a la delegación de Marruecos por razones de “autosuficiencia financiera”, a la delegación de Escocia por endurecimiento en las leyes de visado (Seguridad Nacional) y Rusia no pudo competir, porque está sancionada desde el 2022 por la guerra en Ucrania. Así las cosas, el equipo de Irán no puede pernoctar en suelo estadounidense y debe hacerlo en Tijuana, a pesar de que esto constituya una clarísima desventaja deportiva. Por si fuera poco, también se le están revocando los boletos de entrada a los hinchas iraníes y a los haitianos. En cuanto a los precios de la boletería, una entrada puede llegar a costar hasta 33 mil dólares, convirtiendo al mundial de fútbol en un espectáculo cada vez más elitista.
Como puede verse, hay una tensión entre la política migratoria y la política económica de esta competencia. Ahora bien, recordemos que la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2023, iba a celebrarse en Indonesia, pero por su apoyo a la causa palestina, Infantino la trasladó a Argentina. De tal manera, que está claro que los mundiales no son ajenos a las tensiones geopolíticas.
Mussolini utilizó el polémico mundial de Italia en 1934 para mejorar su imagen de fascista. Putin tuvo su mundial en el 2018 y Xi Jinping también querrá el suyo. Maradona vengó la ocupación de los ingleses a las Islas Malvinas con dos goles históricos en la final del Mundial de 1986, donde Argentina derrotó a Inglaterra. Este partido se llevó a cabo en el mítico Estadio Azteca, aunque lamentablemente hoy se llame Estadio Ciudad de México y al que Andrés Calamaro le dedicó una bellísima canción de rock en español (Estadio Azteca, 2004).
Por lo tanto, el fútbol no escapa a la lógica ni a los intereses políticos y el actual presidente de la FIFA, el señor Gianni Infantino, sabe navegar dentro de las turbulentas aguas de la geopolítica y es muy amigo del presidente Trump. Afortunadamente, el fútbol siempre ha sabido salir airoso de todas estas cuestiones extrafutbolísticas. Así que me atrevo a decir sin temor a equivocarme que ganar la Copa Mundial de Fútbol es hoy más importante que ganar el Premio Nobel de la Paz y Trump recién lo está asimilando o descubriéndolo.
Esa fue una de las razones junto a los desplomes de la bolsa que obligaron a Trump a buscar un acuerdo de paz con Irán. Además, porque el estrecho de Ormuz es la yugular financiera de Occidente y la bomba nuclear de los iraníes. Y, porque para bien o para mal el mundial hace que todos los ojos del planeta estén puestos en la política doméstica y en la política exterior de EUA. Entre tanto, se calcula que más de mil millones de personas van a ver esta Copa del Mundo y el mercado de EUA era un pendiente que tenía la FIFA para seguir expandiendo el negocio del fútbol. Ahora sólo le queda abrir mercado en China y la India, los dos países con más habitantes de la Tierra.
Por otra parte, el exsecretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger decía que “la política de la FIFA me hace extrañar la del Medio Oriente”, por aquello del “soft power” o poder blando y que consiste en influir en otros países sin el uso de la fuerza. En su momento Kissinger tuvo una fuerte discusión con el presidente de la FIFA, el brasileño Joao Havelange (1974 – 1998), porque Kissinger quería que la sede del Mundial de 1986 fuera en EUA, pero el fútbol para ese entonces no tenía ningún arraigo en los estadounidenses.
Sin embargo, Kissinger fue quien llevó a Pelé a jugar al Cosmos de Nueva York, porque entendía la oportunidad de negocio que había detrás de este deporte y además, lo hizo para mejorar las relaciones bilaterales entre EUA y Brasil. Y eso es exactamente lo que vienen haciendo varios países árabes, contratando jugadores como Cristiano Ronaldo para popularizar el fútbol e introducir el negocio de este deporte en las monarquías del Golfo Pérsico.
Recordemos que el mundial de 1986 iba a realizarse en Colombia, pero el presidente Belisario Betancur no tuvo la visión y desaprovechó esta oportunidad. Kissinger también fue muy cercano a Joseph Blatter, presidente de la FIFA desde 1998 hasta el FIFA Gate en el 2015. Paradójicamente, Blatter recomendó a Kissinger para formar parte de un comité de “sabios” y abordar el problema de la corrupción al interior de la FIFA.
Lo cierto es que el Departamento de Estado y el FBI destaparon el FIFA Gate en el 2015, formulando 47 cargos contra 14 personas, 9 funcionarios de la FIFA y 5 ejecutivos de marketing deportivo por 24 años de corrupción y más de 150 millones de dólares en sobornos, fraude, compra de votos para las sedes de Sudáfrica, Catar y lavado de activos. Esto llevó a la suspensión de Blatter por ocho años junto al exfutbolista francés, Michel Platini.
Otra anécdota en la que Kissinger estuvo involucrado ocurrió en el mundial de Argentina en 1978. El exsecretario de Estado ingresó al vestuario de la selección de Perú junto al dictador argentino Jorge Rafael Videla y 120 minutos después los argentinos vencieron a los peruanos 6-0. Argentina necesitaba ganar por una diferencia de cuatro goles para eliminar a Brasil y clasificar a la final. Luego, Argentina se coronó campeón en el Monumental de Buenos Aires, venciendo a la Naranja Mecánica u Holanda (hoy Países Bajos) 3-1 en el tiempo suplementario.
Dicen que los dictadores Videla de Argentina y el general Francisco Morales Bermúdez Cerruti del Perú, pactaron el resultado durante la tenebrosa época del Plan Cóndor y la coordinación represiva que hubo entre las dictaduras de la región (Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Brasil, Argentina y Perú).
De cualquier manera, el próximo mundial también se realizará en bloque y le corresponderá a Marruecos, Portugal y España. Se murmura que para el 2034 el bloque de sedes podría estar otra vez en el Golfo Pérsico. Por eso, los invito a que revisemos el impacto económico que tuvo el mundial de Catar hace cuatro años y que lo comparemos con el mundial actual o T-MEC. Los cataríes invirtieron 300 mil millones de dólares en infraestructura y sólo obtuvieron 7 mil 570 millones de dólares por derechos de televisión, patrocinios, taquilla y hospedaje.
Catar tuvo que construir todos los escenarios desde cero, porque no tiene muchos habitantes ni afición al fútbol. Esto explica porqué los estadios se veían vacíos por televisión. Sin embargo, la idea de Catar con la sede del mundial era otra. La idea era posicionarse como un hub logístico y como un país para el turismo exclusivo en la paradisiaca arena blanca del mar Arábigo y sus hoteles de lujo. Además, porque Catar y los Emiratos Árabes Unidos tienen una rivalidad histórica.
Ambas monarquías tienen dos de las aerolíneas más importantes del mundo. Catar tiene a Qatar Airways y Emiratos Árabes Unidos tiene a Emirates. Catar es el dueño del equipo de fútbol Paris Saint-Germain (PSG), a través de un fondo de inversión que se llama Qatar Sports Investments (QSI), muy vinculado a la familia real Catarí y que lleva ganando las últimas dos Ligas de Campeones de la UEFA (UEFA Champions League). Y Emiratos Árabes Unidos es el dueño del equipo de fútbol inglés, Manchester City, a través del City Football Group y organiza eventos de la Fórmula 1.
En resumidas cuentas, ambas naciones compiten por la industria del talento, del espectáculo, las marcas, la inversión extranjera y el turismo de lujo. En cambio, para el mundial T-MEC los tres países sólo tuvieron que invertir 12 mil millones de dólares para hacer algunas remodelaciones o adecuaciones y se calculan ingresos de no más de 11 mil millones de dólares. No obstante, el impacto económico podría estar entre los 40 mil millones y los 80 mil millones de dólares.
De tal manera, que el fútbol vendría siendo equivalente al Coliseo Romano, porque entretiene masivamente y es una válvula de escape para construir rivalidades triviales, héroes y Dioses. La gambeta (dribling); el amague; el túnel; el sombrerito; la palomita; el ocho; el enganche; la comba; el regate; la rabona; la chilena; la media chilena; la tijera; el escorpión; la chalaca; el taco; la bicicleta; la volea; el globito y la galleta se parecen a la pirueta y el truquito de Henry Fiol, pero son todas herramientas de un espectáculo sin igual, valoradas por la crítica, los comentaristas y que enloquecen a los hinchas y a los fanáticos de este deporte.
Por ejemplo, dicen que la pared es la metáfora del fútbol, que los relevos son un gesto de solidaridad o de trabajo en equipo, que los goles son orgasmos, que la fundamentación es fundamental para el dominio del deporte y que la disciplina debe ser la de un atleta. En todo caso, en la cancha siempre habrá revancha y es donde juegan, no sólo los jugadores sino los técnicos, las camisetas, los escudos, la historia, los patrocinadores, los hinchas o el jugador número 12 y las estrellas de una pasión. Velocidad, estatura, fuerza y talento son lo que hoy debe reunir el biotipo del jugador moderno y el biotipo del futbolista ecuatoriano es actualmente considerado uno de los más idóneos y competitivos del mundo.




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