QUIĆN GOBIERNA A COLOMBIA
- garcesbjorge
- 22 mar 2025
- 3 Min. de lectura
Jorge GarcƩs B.
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El presidente Gustavo Petro no es un gobernante en realidad, sino un revolucionario orgulloso de haber sido un militante del M-19. Sin embargo, sus movilizaciones sociales no han sido espontĆ”neas, porque a las bases que activa decretando dĆas cĆvicos, firmando contratos con las organizaciones indĆgenas y regalando tamales se les estĆ” cayendo el sistema de salud encima. De cualquier manera, el discurso del primer mandatario hace mucho tiempo dejó de ser democrĆ”tico, porque le incomodan las instituciones, la prensa, los alcaldes y la separación de poderes.
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No obstante, este Congreso de la RepĆŗblica le ha aprobado al gobierno de Gustavo Petro alrededor de 65 leyes; la Reforma Pensional, el Plan Nacional de Desarrollo (āColombia, Potencia Mundial de la Vidaā) y la Reforma Tributaria mĆ”s ambiciosa en la historia reciente del paĆs. El hecho es que no veo la mĆ”s mĆnima posibilidad de que el Gobierno Nacional y la oposición lleguen a algĆŗn tipo de acuerdo para bajarle a la polarización y evitar un nuevo capĆtulo de la violencia polĆtica en Colombia.
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No quiero ser pĆ”jaro de mal agüero, pero me atrevo a vaticinar que el fin de las guerrillas marxistas-leninistas no significarĆ” el fin de la violencia polĆtica. Lo cierto es que el jefe de Estado no serĆ” quiĆ©n ponga al próximo presidente en la Casa de NariƱo, porque no tiene chance de vencer a la coalición de la centroderecha. Pero seguramente se dedicarĆ” a hacer una oposición feroz e intentarĆ” incendiar al paĆs, aprovechĆ”ndose de la crisis polĆtica, fiscal, de salud y de seguridad que tendrĆ” que enfrentar el próximo gobierno.
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Esto lo sabe la clase polĆtica, porque en las calles la gente se estĆ” empezando a agitar tanto como en las redes sociales y, porque no hay diĆ”logo de ningĆŗn tipo y sólo hay dos extremos polĆticos deslegitimĆ”ndose mutuamente. Es decir, que la confrontación polĆtica estĆ” cerca de trasladarse de los edificios en el centro histórico de BogotĆ” a las principales ciudades de Colombia. Por eso, āes una paradoja o una maravillaā (Cicerón) que el momentum polĆtico haya convertido a los representantes del statu-quo y del Establecimiento en los mejores guardianes de la democracia; todos en vigilia y esperando juiciosamente a que se termine cuĆ”nto antes el mandato del presidente Petro el próximo 7 de agosto de 2026.
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La verdad sea dicha, Gustavo Petro estĆ” intentando cambiar la polĆtica económica del paĆs y la oposición se resiste a un cambio tan intempestivo y radical. Entre otras cosas, la salida del ministro de Hacienda, el seƱor Diego Guevara y de buena parte del equipo de Planeación Nacional deja en evidencia que el jefe de Estado sigue sin entender que la economĆa es la administración de recursos escasos y que decirle ānoā al presidente es lo mĆ”s valioso que puede hacer un ministro de Hacienda.
Por lo tanto, si el dĆ©ficit fiscal se dispara, el peso se devaluarĆa, la inflación aumentarĆa, encareciendo el costo de vida y el Banco de la RepĆŗblica no podrĆa reducir las tasas de interĆ©s. En todo caso, serĆa una lĆ”stima que esto sucediera, porque la economĆa ha sido una de las pocas cosas que históricamente se han manejado bien. Entre tanto, ĀæquiĆ©n gobierna a Colombia por las maƱanas?, como lo pregunta la periodista MarĆa Alejandra Villamizar. Ā
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LANZA LLAMAS:
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Hace unos dĆas escuchĆ© la frase que mejor describe al diez, una posición y un tipo de jugador en estado de extinción para el fĆŗtbol moderno. āYo me hago donde no hay nadie y luego se la paso al que estĆ” soloā ā¦
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