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GEOPOLÍTICA DEL CAOS I

  • Foto del escritor: Jorge B
    Jorge B
  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura

Jorge Garcés B.

 

 

China tiene todo lo económicamente necesario para derrotar a Estados Unidos (EUA), pero no tiene lo militarmente necesario para consolidar su hegemonía en el mundo. Mejor dicho, China controla comercialmente los mares, pero EUA los controla militarmente. El hecho es que son dos modelos de Estado muy distintos. Estados Unidos es un Estado corporativo (corporatocracia), donde el presidente prácticamente sobra (lo anterior es debatible) y China es una nación socialista, con una economía de mercado centralizada. Es decir, que no tiene una economía de mercado en propiedad sino una economía planificada para inundar al mundo de productos y eliminar la competencia de manera desleal.

 

En todo caso, algunos expertos aseguran que aproximadamente en una década los chinos van a desbancar a los estadounidenses en materia de inteligencia artificial, tierras raras, vehículos autónomos, satélites y en la conquista del espacio, porque tendrán la misma o mejor tecnología, pero a mitad de precio. Esto explicaría, porqué el presidente Trump anda como loco buscando tierras raras por todo el planeta.


Por eso, firmó acuerdos con Australia y Malasia, para diversificar su suministro de tierras raras y minerales críticos. Por la misma razón, abrió parcialmente la mina Mountain Pass en el desierto de Mojave, California. La única mina de tierras raras a gran escala en todo el hemisferio occidental. Y por eso pretendía anexar a Canadá, comprar a Groenlandia y aprovechar el deshielo del Ártico, donde se encuentran los yacimientos de tierras raras más grandes del mundo para la fabricación de tecnología moderna y la transición energética.

 

Lo cierto es que todos los conflictos en los que hoy está involucrado EUA son indirectamente para debilitar a China. Por ejemplo, en el sudeste asiático está el conflicto entre Camboya y Tailandia. Camboya es un aliado de China y Tailandia de EUA. También está la guerra civil en Myanmar, donde China apoya la junta militar y EUA busca restablecer la democracia.

 

Esto es la Tercera Guerra Mundial, aunque no se parezca a la Primera ni a la Segunda Guerra Mundial y tiene dos bloques muy bien definidos: la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y sus aliados de Asia como Japón y Corea del Sur. Y otro bloque que no tiene una alianza militar formal, pero que consta de Rusia, China, Corea del Norte e Irán; más los países africanos de Mali y Burkina Faso, dos naciones vecinas del Sahel en África occidental; unidas militarmente con Níger (Níger no es Nigeria) y aliadas de Rusia, tras romper sus tradicionales lazos con Occidente en el 2023.

 

Sahel es una región geográfica que va desde el océano Atlántico hasta el mar Rojo y se encuentra entre el desierto del Sahara y la sabana. Tiene una extensión de cinco mil kilómetros cuadrados y agrupa a diez países de África Occidental y Central (Senegal, Gambia, Mauritania, Guinea, Mali, Burkina Faso, Níger, Chad, Camerún y Nigeria). El punto es que en Sudán y en la región del Sahel los rusos (Grupo Wagner o Corps África) están en guerra con las fuerzas especiales de Ucrania, quienes a su vez están apoyando a los rebeldes separatistas en Mali.

 

Por otra parte, la guerra entre EUA e Irán está afectando más a los aliados de Trump que a los chinos en el continente asiático. Filipinas; Bangladés (tierra del pueblo de Bengala); Corea del Sur y Tailandia están sufriendo racionamientos de energía y de combustibles; escasez de productos e inflación; porque se están quedando sin petróleo, obligándolos a comprarle el crudo a los rusos.

 

Además, no les están llegando los fertilizantes ni nada de lo que antes provenía del Golfo Pérsico. Japón es el menos perjudicado, a pesar del accidente nuclear de Fukushima en el 2011, porque la central nuclear de Kashiwazaki-kariwa (la más grande del mundo), reinició sus operaciones el pasado mes de abril después de catorce años.

 

Así las cosas, ya veremos si la intermediación de China (el nuevo árbitro internacional), Rusia y Pakistán, ayudan a sacar a EUA del problema que creó en el estrecho de Ormuz. Una de las condiciones que ponen los iranís sobre la mesa para resolver el conflicto, es que Israel detenga la guerra en el Líbano; más exactamente en el sur de Beirut y en el valle oriental del río Beká, donde los israelís ocupan una franja de diez kilómetros cuadrados. Continuará…

 
 
 

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