GEOPOLÍTICA DEL BAJO VIENTRE
- Jorge B
- 4 jun
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Jorge Garcés B.
El bajo vientre es una metáfora geopolítica sobre el Caribe (soft underbelly) y el Caribe es el Mediterráneo para los Estados Unidos (EUA). En otras palabras, el Caribe representa una frontera imperial para los gringos y por eso la administración de Donald Trump está empeñada en recuperar su importancia geoestratégica y económica cuanto antes. Por ejemplo, la Venezuela de Delcy Rodríguez se acaba de “comprometer” en abastecer energéticamente a la India. El talón de Aquiles de los indios es su dependencia a los combustibles fósiles y por eso importan el 88 por ciento del crudo que necesitan.
Por otra parte, antes de que llegara el segundo gobierno de Donald Trump, el Canal de Panamá era controlado por al menos doscientas empresas chinas. Esto sin contar con el puerto peruano de Chancay y que desde 1990 los chinos andan detrás de hacer un canal en Nicaragua, porque entienden que más del 80 por ciento del comercio mundial es marítimo y, porque ellos quieren seguir dominando comercialmente los mares.
Ese eventual canal interoceánico se construiría en aguas nicaragüenses y conectaría al Pacífico con el Atlántico a través del Caribe, aunque no creo que Estados Unidos lo permita. Entre otras cosas, porque se constituiría en una de las mayores amenazas ecológicas de la región. No obstante, los vientos de Nicaragua soplan del oeste al este, favoreciendo futuras exportaciones hacia Europa, África y Asia y, porque las corrientes de aire reducen los costos, el combustible y optimizan los tiempos de navegación.
Otra isla clave para tener en cuenta se llama la Española. Es la segunda isla más grande del Caribe después de Cuba. Se encuentra en el archipiélago de las Antillas Mayores y está dividida entre República Dominicana al este y Haití al oeste. Desde la Española se puede controlar el Paso de los Vientos, un estrecho entre la Española y Cuba, conectando al océano Atlántico con el mar Caribe y con el Canal de la Mona, otro estrecho entre la Española y Puerto Rico. En síntesis es una ruta estratégica para el comercio mundial y para el transporte marítimo que se dirige o que proviene del Canal de Panamá.
En cuanto a Cuba, para nadie es un secreto que la isla enfrenta dos posibles escenarios a corto plazo: la intervención militar de EUA o el colapso natural del régimen. Lo que nadie cuenta es que la tiranía cubana tendría algunos drones iraníes con la capacidad de impactar la Bahía de Guantánamo. Sin embargo, a EUA no le preocupa eso, porque sus ojos están puestos en la isla de la Juventud, anteriormente conocida como la Isla de los Pinos. Esta isla cubana es la puerta de entrada al Golfo de México o de América.
Lo cierto es que Cuba siempre ha sido una especie de Estado satélite desde que dejó de ser la última colonia española. Primero, fue el prostíbulo de Estados Unidos hasta 1959. Luego, fue la consentida de la Unión Soviética y posteriormente sobrevivió gracias a la Venezuela de Chávez. Pero recapitulemos, la Española tiene un estrecho con Cuba y otro con Puerto Rico. El Paso de los Vientos, el Canal de la Mona y la isla de la Juventud deben ser referentes obligados para cualquiera que quiera entender lo que está pasando geopolíticamente en el Caribe.
Ahora bien, Cuba también es muy importante por varias razones, pero al mismo tiempo es víctima de su importancia geoestratégica. Al norte de Cuba está el océano Atlántico y el estrecho de la Florida (EUA). Al este tiene el Paso de los Vientos que la separa de Haití. Al oeste está el Golfo de México o de América a través del Canal de Yucatán y al sur tiene el mar Caribe y las Islas Caimán (centro financiero offshore), donde se maneja casi la mitad del dinero que no declaran los anglosajones. Entre 40 y 50 mil empresas de papel, que sólo tienen un código postal se encargan de desaparecer el dinero.
Paralelamente, Jamaica, Bahamas, República Dominicana, México y Las Antillas o el Arco Antillano no sólo son paraísos geográficos sino verdaderos corredores acuáticos para el tráfico de migrantes y de narcóticos hacia EUA y Europa. Pero detengámonos en República Dominicana por un momento, porque no es un Estado genuflexo de EUA, aunque el 85 por ciento de sus exportaciones van para el Tío Sam. El 60 por ciento de los turistas (12 millones al año) son estadounidenses y 2.4 millones de dominicanos viven actualmente en EUA. Esto representa más o menos 12 mil millones de dólares anuales en remesas y alrededor del 90 por ciento de todas las remesas que se envían al país.
Cabe señalar que EUA también es el mayor inversionista directo, porque los dominicanos se están especializando en el ensamblaje y empaque de semiconductores. Su objetivo es convertirse en un hub logístico de minerales críticos. Por si fuera poco, Google piensa invertir 500 millones de dólares para un cable submarino y otros inversionistas estadounidenses piensan invertir 600 millones de dólares en la construcción de una plataforma o puerto espacial para lanzar satélites.
Sin embargo, el Puerto de Manzanillo, ubicado en la punta oriental de República Dominicana y muy cercano a las costas de EUA sobre el mar Caribe, se encuentra en medio de una disputa con China. Es un puerto estratégico, con un buen calado natural y la idea es convertirlo en otro hub logístico para reforzar la posición de los dominicanos en el Caribe.
Por otro lado, está la Provincia de Pedernales en la frontera con Haití. La idea es desarrollar un megaproyecto turístico (Cabo Rojo) y convertirlo en una alternativa a Punta Cana. El problema es que desde el 2018 fue declarado reserva natural, a pesar de ser tremendamente rico en tierras raras con 13 de los 17 elementos químicos esenciales para la tecnología moderna. Los dominicanos también cuentan con una de las minas de oro (Pueblo Viejo) con mayor volumen de producción en el mundo. Las concesiones mineras de la isla están en manos de empresas estadounidenses, canadienses y suizas. Así que uno pensaría que si hay tierras raras, oro, plata, cobre y zinc en República Dominicana, también debería haberlas en Haití.
En todo caso, mientras República Dominicana anda boyante, Puerto Rico se encuentra en declive y Venezuela y Guyana siguen en disputa. Aun así, la importancia de Venezuela no está en las reservas de gas y petróleo sino en las tierras raras, diamantes, plata, oro, níquel, coltán y uranio. Es más, para volver a optimizar la infraestructura petrolera y que PDVSA volviera a producir 3.5 millones de barriles de petróleo diarios, se necesitarían 100 mil millones de dólares y por lo menos media década para lograrlo.
En consecuencia, el verdadero poder hegemónico de EUA está en el mar Caribe y en el Golfo de México o de América. Por eso, México, Cuba, Venezuela, Colombia y Nicaragua son prioridades para el secretario de Estado, Marco Rubio y fundamentales para su candidatura presidencial. El problema es que China es el banco del Caribe y ha prestado más de 8 mil millones de dólares a través de la China-CELAC. La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y sus 33 países miembros, hicieron llave con los chinos para fortalecer el comercio, la inversión y la infraestructura en el Caribe.
Esto demuestra que Trump, a pesar de todos sus defectos, tiene más conciencia geopolítica que los presidentes Clinton, Obama y Biden. Los demócratas olvidaron que el Caribe era geopolíticamente vital para los intereses geoestratégicos de EUA. Además, porque en el Caribe están los paraísos fiscales, los centros offshore clásicos y los centros financieros con baja o nula carga impositiva y que además, cuentan con estrictas leyes de confidencialidad. En otras palabras, donde está toda la plata del mundo escondida y un lavadero de dólares sin igual.
Para redondear el asunto, el geopolítico británico, Halford Mackinder, por allá en 1904, creía que para dominar el mundo había que controlar el centro de Eurasia. Es decir, Europa Occidental, Asia Menor, Medio Oriente, Sudeste Asiático, China, Corea (para entonces no estaba dividida) y la costa oriental de Siberia. Es decir, toda la masa terrestre de Europa y Asia. Luego, el estadounidense Nicholas Spykman, el padre de la geopolítica planteó que era controlando las zonas costeras euroasiáticas como se podía dominar el mundo. Es decir, todo el territorio entre Alemania y Rusia y los mares controlados por los ingleses (Rimland).
Por lo tanto, para dominar el Caribe la esencia de la Doctrina Monroe (“America para los americanos”) debería seguir vigente. Así como Rusia tiene la Doctrina Primakov, donde se prohíbe la expansión de la OTAN (Organización del Atlántico Norte) y la influencia occidental en Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. Todos los anteriores son Estados soberanos que hicieron parte de la antigua Unión Soviética, porque Estonia, Letonia y Lituania se volvieron miembros de la OTAN en el 2004.
China también tiene dos doctrinas o políticas de Estado similares: “La Línea de los Nueve Puntos” y los “Intereses Centrales”. Estas dos doctrinas o políticas de Estado consisten en dominar la periferia asiática. Es decir, Taiwán, el Tíbet, la región de Xinjiang y el Mar de China Meridional y sus fronteras terrestres, donde cualquier injerencia de EUA sería considerada una amenaza para la Seguridad Nacional. Así las cosas, Moscú se beneficia de los innegociables de Pekín en Asia Central (el patio trasero de los rusos) y Pekín se beneficia de la disuasión nuclear de Moscú en Europa del Este, la retaguardia estratégica de China para consolidarse como la líder del Sur Global.




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