ECONOMÍA DE MERCADO Y NO DE GUERRA
- Jorge B
- 16 may
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Actualizado: 16 may
Jorge Garcés B.
Para nadie es un secreto que el presidente Trump llegó algo débil a su visita a China, si tenemos en cuenta cuál mandatario tiene la situación interna más difícil. No obstante, los chinos anunciaron invertir un billón de dólares en el sector manufacturero estadounidense. Ellos saben que Estados Unidos (EUA) se encuentra hace años en declive, porque es una nación fragmentada social, racial y políticamente (“America against America”). Sin embargo, a nadie le conviene que EUA se desmorone, ni siquiera a los chinos.
Dicho esto, de los 74 rubros de tecnología de impacto crítico, China lleva la delantera en 66. Esto incluye a las tierras raras, las arenas negras y ni hablar de Hong Kong, porque es el Silicon Valley de los asiáticos. Pero China no alardea de nada de esto y más bien ha optado por anunciar la compra de más aviones Boeing y de buena parte de la soya del Midwest, donde se concentra la fortaleza agrícola e industrial de EUA, justo entre los Apalaches y las Montañas Rocosas.
Paralelamente, Netanyahu, el más perjudicado con la reunión de Trump y Xi Jinping, reconoció para Russia Today (RT) que, ni EUA o Israel, vieron venir lo que hoy está pasando en el estrecho de Ormuz y que piensa reducir a cero el componente financiero de la ayuda militar proveniente de EUA. De cualquier manera, Washington no está en posición de presionar a China en estos momentos para que Irán firme la paz, al menos de que Taiwán entre a jugar en el tablero de ajedrez; aunque para la mayoría de los expertos en geopolítica hace rato que Taiwán está sola y a su suerte.
Lo cierto es que a China le interesa la estabilidad y seguridad del Golfo Pérsico, del Golfo de Omán y del Lejano Oriente, especialmente del estrecho de Malaca, la ruta marítima más corta para conectar al océano Índico con el Pacífico. El estrecho de Malaca se encuentra entre Singapur, Malasia e Indonesia. Por supuesto, que el estrecho de Taiwán también es una prioridad para los chinos, porque más que una isla, es una gran empresa de microchips o de semiconductores de alta tecnología. Afortunadamente, Taiwán no es la única potencia en esta materia. Corea del Sur, Japón, Países Bajos y la misma EUA tienen cómo dar la pelea.
En todo caso, estoy seguro de que Trump y Xi Jinping hablaron más de Irán que de Taiwán, aunque el tema de los microchips, la estabilidad en los precios del petróleo, el caso de Venezuela, el sur del Caribe y el puerto de Chancay en Perú, seguramente fueron temas que también estuvieron sobre la mesa. Por lo tanto, hay muchas expectativas sobre lo que pueda pasar con el precio del petróleo en las próximas semanas, porque su estabilidad es una prioridad para la seguridad energética del mundo.
Cabe anotar, que China ya no es una nación sometida ni que se dejará someter por EUA. Es más, el nuevo G-2 es entre Xi Jinping y Vladimir Putin. Entre otras cosas, porque China también ha consolidado su influencia en África, Asia Central y el Golfo Pérsico. Por el otro lado, EUA está recuperando su hegemonía en el Caribe, especialmente sobre Venezuela, el canal de Panamá, México, Cuba, Nicaragua y tiene entre ceja y ceja al puerto peruano de Chancay y su conexión con Brasil para salir al océano Atlántico. Además, porque el presidente Lula es el nuevo mejor amigo del primer ministro canadiense, Mark Carney, con quien el presidente Trump tiene una pésima relación.
Ahora bien, la noticia ya no es la visita de Trump a China sino el anuncio de que Putin y el primer ministro de Pakistán, visitarán a Xi Jinping dentro de mes y medio. China y Pakistán son actualmente los principales mediadores entre EUA e Irán, confirmando el nuevo orden tripolar y la inestabilidad estratégica de un mundo que se encuentra en disputa y reorganizándose.
Los tres grandes actores del planeta actualmente son China, Rusia y EUA, pero detrás de estas tres potencias viene la India. Por ejemplo, su primer ministro, Narendra Modi, acaba de emprender una gira por Emiratos Árabes Unidos, porque entre el 35 y el 38 por ciento de la población de los siete emiratos son indios. Es decir, más de cuatro millones de habitantes y el mismo fenómeno se repite en las demás monarquías del Golfo Pérsico. Luego, Modi viajará a Países Bajos, Suecia y Noruega. Posteriormente, se sumarán Islandia, Finlandia y Dinamarca, porque la cumbre Indio-Nórdica se celebra de manera itinerante cada cuatro años.
El punto es que China quiere coexistir pacíficamente con EUA y Rusia con Europa, pero Occidente no quiere ser próximo a nadie. Por eso, mientras Trump y Xi Jinping estaban reunidos, Putin probó el misil más poderoso en la historia de la humanidad. Se llama el RS-28 Sarmat. Tiene un alcance de 35 mil kilómetros; puede albergar hasta 16 ojivas nucleares; es hipersónico o indetectable y supera catorce veces la velocidad del sonido. Para tener una idea de lo que estoy hablando, la distancia en avión entre Bogotá y Moscú es aproximadamente de 10.910 kilómetros en línea recta, aunque no existan vuelos directos entre las dos capitales.
Entonces, una cosa es la realidad, otra la geopolítica y otra muy distinta Hollywood. Por eso, por estos días se está reescribiendo el futuro. Trump, por ejemplo, está furioso, porque responsabiliza al secretario de Estado, Marco Rubio, del desastre del estrecho de Ormuz. Por otra parte, China también intentó vetar a Marco Rubio de la reunión con Xi Jinping, pero Trump logró imponerlo como parte de su delegación. Así las cosas, una vez EUA libere a Cuba, el próximo secretario de Estado seguramente será el actual subsecretario, Christopher Landau.
Para ir cerrando, China es como Irán, más que países son civilizaciones con cinco mil o seis mil años de historia. En cambio, EUA cumplirá 250 años el próximo 4 de julio. Sea como sea, ojalá que EUA y China superen “la trampa de Tucídides”. Una teoría geopolítica donde se afirma que es inevitable la guerra cuando una potencia emergente amenaza a una potencia dominante. En otras palabras, que China y EUA están supuestamente destinados a matarse, aunque existen razones suficientes para creer en que ambas naciones pueden construir una relación estratégica, de respeto y mutuo entendimiento para que la economía sea de mercado y no de guerra.




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