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  • Foto del escritorJorge B

CABEZA FRÍA

Jorge Garcés B.

 

 

La Colombia de hoy es el resultado de unas izquierdas que siempre miraron hacia China y Rusia y el de unas élites que prefirieron mirar hacia Estados Unidos e Inglaterra. En parte, por eso no hemos podido vivir en paz y no sabemos quiénes somos como nación. Claro está, mientras la izquierda liberal cada vez se derechiza más y el ala más conservadora de la derecha se niega a hacer las reformas que el país necesita.

 

De cualquier manera, algún día tendremos que superar la violencia para cambiar la vida en los territorios, pero por ahora aceptemos que la “paz total” no pelechó. Sin embargo, nunca es tarde para que un país como Colombia comience a mirarse a sí mismo y a valorar las oportunidades que le brinda el sur y los mares Pacífico y Caribe; para proyectar y desarrollar políticas de Estado que exploten las ventajas comparativas de su lugar en el mundo.

 

Por lo pronto, necesitamos que las élites aprendan a hacer oposición y que la izquierda aprenda a gobernar sin que ninguno de los dos altere las reglas del juego democrático. Digo esto, porque estamos ante un presidente que se dio cuenta que gobernar era más difícil que ser parlamentario y que, en consecuencia, ha optado por distraer al país con debates innecesarios, tales como: la constituyente, el metro de Bogotá, los prediales del expresidente Uribe, la hija del senador Efraín Cepeda y las carreteras 4G en Antioquia.

 

En otras palabras, está cazando peleas a diestra y siniestra, desconociendo, por ejemplo, que los congresistas y los gobiernos locales también se deben a un mandato popular. Cabe agregar, que el pueblo de Colombia no es bobo y afortunadamente no le está respondiendo en la calle, demostrando una vez más que el Estallido Social no tenía dueño.

 

Sin embargo, el daño que está haciendo es enorme y hay actores ilegales muy poderosos que están pescando en río revuelto. Pese a ello, mi lectura es que Gustavo Petro quisiera pasar a la historia como un gran reformista y que no está contemplando la idea de convertirse en un dictador de izquierda. En otras palabras, que está cañando y jugando peligrosamente con fuego. Lo cierto es que hará todo lo posible para que haya una era del progresismo en Colombia, pero no tiene un sucesor con posibilidades de ganar las presidenciales del 2026.

 

Al mismo tiempo, varios constitucionalistas han expresado que ni la paz, los derechos sociales, los derechos del campesinado y las reformas que plantea el presidente Petro necesitan de una constituyente. Lo único que requeriría de una eventual constituyente “acotada” es lo concerniente al desarrollo territorial, pero que perfectamente se podría dejar para un futuro, porque no es urgente.

 

En consecuencia, el primer mandatario debería dejar de comportarse como un emperador y entender que él es el presidente de una democracia por imperfecta que sea. Y en cuanto a nosotros, cabeza fría para manejar los próximos dos años de provocaciones y desgobierno.

 

LANZA LLAMAS:

 

Les dejo un poema que escribí hace poco pensando en Kafka y regreso el 1 de abril.

¡Feliz Semana Santa!

 

La larva


No dejaré de ser yo

Para ser roca muerta

No dejaré de ser poeta

Para explicar poemas

No dejaré de ser noche

Para hacer ruido en el día

Y no dejaré de crecer

Lo que crece cambia de nombre…

 

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2 Comments


mg43
Mar 25

Me gustó mucho tu reflexión. Lo más importante en tu escrito es que debemos actuar con cabeza fría para no entrar en más guerras y polarizaciones destructivas, como las que genera el propio Presidente.

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Juan Manuel Pavia
Juan Manuel Pavia
Mar 24

Bueno si lo de crecer es engordar está claro. Qué se vaya de vacaciones es merecido. Qué deje en punta el comentario y no de cuenta de la trama de fondo es perder la llave.

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